solingraf | EL PODER DE LA FIDELIZACIÓN
16226
post-template-default,single,single-post,postid-16226,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode-theme-ver-9.5,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive

EL PODER DE LA FIDELIZACIÓN

Personalización de empaques

EL PODER DE LA FIDELIZACIÓN

La personalización de los productos se usa cada vez más como estrategia de fidelización para aumentar el valor de una empresa y mantener a los clientes felices. El darle un toque especial que puede ser tan simple como ponerle una etiqueta con su nombre a lo que se le entrega, aunque se trate de un producto producido en masa, hace que quien lo reciba tenga la percepción de que se tomaron el tiempo de hacerlo para él únicamente.

 

Cuando hablamos de este valor agregado para los productos, buscamos que los compradores también tengan una experiencia que deseen repetir o se la recomienden a sus conocidos para que la marca pueda crecer y sea asociada con adjetivos positivos. Crear experiencias que se alejen de lo que tradicionalmente hacen los competidores, genera esa conexión entre marca y comprador que tendrá peso en el momento de elegir o comprar. Una de las ventajas que hacen de la personalización un aliado estratégico al momento de enviarle alguna oferta o regalo a los clientes, es la sensación de tener algo que nadie más posee ya que está dirigido exclusivamente hacia ellos. Le da a esa persona la idea de que alguien de la empresa se tomó el tiempo de analizar sus gustos y decidió que debía ser incluido dentro de los selectos para ese envío.

 

Superar las expectativas de las personas que ya han comprado en nuestra empresa y que queremos que lo sigan haciendo, se puede volver un reto de fidelización cuando no contamos con las herramientas necesarias. Es por eso que el proceso debe constar de dos fases para que sea exitosa. La primera es el análisis de la información que tenemos sobre las personas que nos compran o el perfil de quienes queremos impactar para definir que clase de producto les enviaremos. Por ejemplo, sabemos que cierto grupo de clientes es amante del vino, el regalo indicado para ellos podría ser un corcho para tapar sus botellas o un cortagotas. La segunda fase es precisamente decidir que hacerle llegar a los consumidores, ¿será mejor un descuento? ¿Un regalo? Todo depende de lo que desee la empresa ya que si el propósito es darse a conocer, tal vez sea mejor una muestra gratis y no un bono ya que puede que el consumidor aún no sepa que vendes.

 

El fin último de muchas empresas es lograr ventas, lo cual puede volverse tedioso. Sin embargo, es posible hacer de esta tarea mucho más placentera por medio de la fidelización ya que en ocasiones sólo basta con recordarle a nuestros clientes que son importantes para nosotros para concretar una nueva venta.

No Comments

Post A Comment